miércoles, 7 de mayo de 2008

La Segunda República. El bienio progresista.

En primer lugar se produjo un incremento generalizado de los salarios, con el fin de originar una mayor demanda de productos y de servicios que permitiera a su vez el impulso de la actividad económica y, por tanto, la creación de puestos de trabajo con los que paliar el paro obrero y campesino.En segundo lugar, se promulgaron leyes de protección de los trabajadores en los posibles conflictos con los patronos. Y, finalmente, se impulsaron la ciencia y la cultura, así como la construcción de escuelas: en 1931 se calculaba que en España existía un deficit de más de 27.000 escuelas porque había más de un millón de niños sin escolarizar.

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