jueves, 29 de mayo de 2008

miércoles, 14 de mayo de 2008

El frente popular

El Frente Popular de España, coalición política de republicanos de izquierda, socialistas y comunistas formada en 1935 ganó las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936 y se mantuvo en el gobierno hasta el final de la Guerra Civil Española en 1939, con Manuel Azaña como presidente de la II República. La presidencia del Gobierno, por su parte, la ocupaba Casares Quiroga.

La Segunda República. El bienio derechista

En las segundas eleciones legislativas republicanas a finales de 1933, en la que por primera vez pudieron votar las mujeres, ganó CEDA (una coalición de los partidos de derechas. Los radicales de lerroux, apoyados por CEDA formaron varios gabinetes hasta octubre de 1934.

La inclusión en el gobierno de represantes de CEDA origino la revolucion de Asturias duramente reprimida. La caida del gabinete de Lerroux por el escándalo del estraperlo (1935) empeoró el desprestigio del Partido Radical y contribuyó a la desintegración de la coalición derechista.por el escándalo del estraperlo (1935) empeoró el desprestigio del Partido Radical y contribuyó a la desintegración de la coalición derechista.

miércoles, 7 de mayo de 2008

La Segunda República. El bienio progresista.

En primer lugar se produjo un incremento generalizado de los salarios, con el fin de originar una mayor demanda de productos y de servicios que permitiera a su vez el impulso de la actividad económica y, por tanto, la creación de puestos de trabajo con los que paliar el paro obrero y campesino.En segundo lugar, se promulgaron leyes de protección de los trabajadores en los posibles conflictos con los patronos. Y, finalmente, se impulsaron la ciencia y la cultura, así como la construcción de escuelas: en 1931 se calculaba que en España existía un deficit de más de 27.000 escuelas porque había más de un millón de niños sin escolarizar.

La proclamacion de la segunda Republica en España


Tras la dimisión del general Miguel Primo de Rivera en Enero de 1930. Alfonso XIII intentó devolver el debilitado régimen monárquico a la senda constitucional y parlamentaria, a pesar de la debilidad de los partidos dinásticos. Para ello el gobierno de la Corona convocó una ronda de elecciones que debían inyectar legitimidad democrática en las instituciones monárquicas y regenerar el régimen. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1930 arrojaron, en el momento de la proclamación del nuevo régimen, unos resultados parciales de 22.150 concejales monárquicos y apenas 5.875 antimonárquicos, quedando 52.000 puestos aún sin determinar. Pese al mayor número de concejales monárquicos, las elecciones suponían a la Corona una amplia derrota en los núcleos urbanos: la corriente antimonárquica había triunfado en 41 capitales de provincia.